Pensaba que los argentinos, que somos los descendientes de los barcos que nos trajeron, somos una nación de desarraigados.Por eso destruimos periódicamente nuestra herencia, porque no sentimos que tengamos nada que perder, porque sabemos que al subirnos al barco ya lo perdimos todo.Somos una nación que, cuando nos ataca la demencia, no tenemos nada a lo que agarrarnos para mantenernos firmes.Nos robaron la infancia, no tenemos ningún ancla salvo nosotros mismos.