Yo me despido hasta la semana que viene, cuando nos veremos con un nuevo hilo. Hasta entonces, no olvideis mi consejo:
Nunca dejeis de escuchar música.
Es lo mejor que podéis hacer. 
Yo me despido hasta la semana que viene, cuando nos veremos con un nuevo hilo. Hasta entonces, no olvideis mi consejo:
Nunca dejeis de escuchar música.
Es lo mejor que podéis hacer. 
Ya sabéis que cada jueves hay un nuevo hilo de #LaHistorietaMusical.
También escribo en otros sitios, no solo aquí, y no siempre es lo mismo.
Así que si no quieres perderte nada, aquí tienes todos los enlaces.
https://linktr.ee/jesusbaezalcaide
Las fotos han salido de Wikipedia Commons, Discogs, The Guardian, IMDb y Rolling Stone.
Están descritas y cuando es posible, acreditadas.
Sobre muertes del rock and roll, tanto esperadas como inesperadas, tengo un libro llenito de ellas.
Lo podéis encontrar en cualquier librería o plataforma digital.
(Esta historia también tendrá su versión VideoHistorieta, supongo que esta tarde o esta noche.
Ya os dejaré los enlaces).
Espero que os haya gustado esta historia de un jefazo de la guitarra y precursor del punk que si que nos dejó de verdad en 2022.
Si ha sido así, ¿compartes este hilo?
Attached: 1 image Tocaba la guitarra con la misma chulería y crudeza con la que afrontó su vida. Sin florituras de grandes estadios. Al grano. Así que cuando le dijeron que iba a morir lo afrontó igual. Solo que se adelantaron unos diez años. Hoy, en #LaHistorietaMusical, Wilko Johnson.
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Y alguien podrá decir que bueno, que solo fueron diez años, que tampoco fueron tantos.
Pero creedme, si creías que tu horizonte acababa en meses, diez años es muchísimo.
Y Wilko los disfrutó bien. Hasta bromeó con que tendría que devolver las entradas del Farewell Tour. 
Aquello implicaba pasar por una cirugía extremadamente invasiva, pero supongo que Wilko pensó que peor era la alternativa.
La tremenda cicatriz que podéis ver fue el resultado de extraerle un tumor de casi diez kilos.
Pero funcionó.
Wilko Johnson viviría diez años más.
Resulta que durante la gira conoció a un cirujano que empleaba su tiempo libre como fotógrafo de conciertos, el el doctor Charlie Chan.
Y este doctor, fan de Johnson, pensó que algo había desacertado en el diagnóstico.
Había una posibilidad, pequeña y compleja. Pero la había.
Ese iba a ser, presuntamente, su disco póstumo.
También decidió embarcarse en una última gira, el Farewell Tour, exprimiendo el escenario lo que su enfermedad le dejara.
Pero esta historia tiene un giro de acontecimientos que sería la vergüenza de cualquier guionista sensato.
La cosa pintaba tan mal que Wilko decidió no pasar por la quimio y aprovechar el tiempo que le quedaba.
Lo que decíamos al principio: dejar un legado.
Y lo primero que hizo fue un discazo a medias con su amigo Roger Daltrey.
Pero en el año 2012 le llegó una noticia devastadora.
A Wilko le fue diagnosticado un cáncer. No uno cualquiera: uno de los de peor pronóstico.
Cáncer de páncreas.
Y le dijeron que probablemente solo le quedaban unos meses de vida.
¿Que hacer cuando sabes que todo se acaba?
Sus actuaciones y conciertos se fueron espaciando paulatinamente a partir de los 90.
Y ya casi acabados los 2000 Wilko decidió incursionar en la actuación. Si eres fan de Juego de Tronos ya sabrás de que te sonaba su cara.
Sí, Wilko Johnson era el verdugo Ser Ilyin Payne.
Wilko mientras no se quedó quieto. Formó una nueva banda, los Solid Senders, con los que grabó un disco.
En 1980 se unió a Ian Dury y sus Blockheads durante cuatro años y con algunos de sus músicos montó su propio grupo, sacando un par de buenos discos.
La banda siguió su carrera con algún pequeño éxito en un constante vaivén de músicos a lo largo de los años.
Se podría decir que siguen en activo, aunque son un poco como aquel barco de Teseo: ninguno de los miembros actuales de Dr. Feelgood estuvieron en la formación original.
La relación entre Brilleaux y Johnson se fue distanciando cada vez más en lo creativo pero también en lo personal, sobre todo al elegir las canciones para su siguiente album.
En 1977 Wilko es echado del grupo y sustituido por Gypie Mayo. Que no estaba mal, pero no era Wilko.
El mayor éxito del grupo sería su tercer álbum, Stupidity, grabado en directo.
Crudo y sin concesiones, en canciones como esta Going back home está todo lo que eran aquellos Dr. Feelgood: elegantes, incisivos, peligrosos.
Pero lo bueno a veces se acaba.
Aquel joven universitario que iba para especializarse en literatura anglosajona y cuyo verdadero nombre era John Wilkinson se transmutaba en una fiera sobre el escenario.
Y además haciendo rítmica y solista a la vez y prescindiendo de tocar con púa. 
Su primer disco, Down by the Jety, que incluía este conocido Roxette, y el segundo Malpractice, les dieron cierta relevancia.
Pero era en directo donde la banda se hizo un nombre, destacando sobre todo la forma de tocar de Wilko, agresiva y espasmódica.
Dr. Feelgood se formó en 1971 en Canvey, una isla en el Támesis, por cuatro jóvenes amantes del rythm and blues más primitivo.
Lee Brilleaux y el propio Wilko, junto con la estupenda base rítmica que aportaban John Sparks y John Martin, pronto se hicieron conocidos en Londres.