Tocaba la guitarra con la misma chulería y crudeza con la que afrontó su vida.
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Tocaba la guitarra con la misma chulería y crudeza con la que afrontó su vida. Sin florituras de grandes estadios. Al grano.
Así que cuando le dijeron que iba a morir lo afrontó igual.
Solo que se adelantaron unos diez años.
Hoy, en #LaHistorietaMusical, Wilko Johnson.

Ya hemos hablado muchas veces de cómo afrontan algunos músicos el último paso cuando tienen la certeza de su cercanía, con un último disco que sirve como legado. Como testamento musical.
Bowie, Cash, Minnie Ripperton o Leonard Cohen.
El último destello antes de la oscuridad.
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Ya hemos hablado muchas veces de cómo afrontan algunos músicos el último paso cuando tienen la certeza de su cercanía, con un último disco que sirve como legado. Como testamento musical.
Bowie, Cash, Minnie Ripperton o Leonard Cohen.
El último destello antes de la oscuridad.
Y eso fue lo que quiso hacer Wilko Johnson cuando en 2013 le anunciaron que moriría pronto: preparar un último disco y, si el cáncer de páncreas lo permitía, una última gira.
Lo que pasa es que aquello salió de una forma muy diferente a lo esperado.
Como casi toda su carrera.

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Y eso fue lo que quiso hacer Wilko Johnson cuando en 2013 le anunciaron que moriría pronto: preparar un último disco y, si el cáncer de páncreas lo permitía, una última gira.
Lo que pasa es que aquello salió de una forma muy diferente a lo esperado.
Como casi toda su carrera.

A principios de los 70, superado el sueño psicodélico, el rock se había convertido en algo grande.
Demasiado grande. Y complejo. Corrientes como el progresivo o el incipiente heavy vinieron a dotarle al género de virtuosismo y altas miras.
Apropiado para grandes recintos.
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A principios de los 70, superado el sueño psicodélico, el rock se había convertido en algo grande.
Demasiado grande. Y complejo. Corrientes como el progresivo o el incipiente heavy vinieron a dotarle al género de virtuosismo y altas miras.
Apropiado para grandes recintos.
Pero algo se había perdido en el camino: la espontaneidad, la crudeza, y cierto hedonismo. El progresivo mola, pero no es para bailar en un bareto.
Y algunos jóvenes querían eso: volver al origen del rock, a la crudeza original.
Aquellos jóvenes dieron lugar al pub rock.
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Pero algo se había perdido en el camino: la espontaneidad, la crudeza, y cierto hedonismo. El progresivo mola, pero no es para bailar en un bareto.
Y algunos jóvenes querían eso: volver al origen del rock, a la crudeza original.
Aquellos jóvenes dieron lugar al pub rock.
El término pub rock hacia referencia a un rock hecho en garitos oscuros y humeantes, lleno de una energía rabiosa.
Y al igual que el garage al otro lado del Atlántico fue precursor de una revolución que vendría en pocos años: el punk.
Y Dr. Feelgood fueron sus abanderados.

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El término pub rock hacia referencia a un rock hecho en garitos oscuros y humeantes, lleno de una energía rabiosa.
Y al igual que el garage al otro lado del Atlántico fue precursor de una revolución que vendría en pocos años: el punk.
Y Dr. Feelgood fueron sus abanderados.

Dr. Feelgood se formó en 1971 en Canvey, una isla en el Támesis, por cuatro jóvenes amantes del rythm and blues más primitivo.
Lee Brilleaux y el propio Wilko, junto con la estupenda base rítmica que aportaban John Sparks y John Martin, pronto se hicieron conocidos en Londres.
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Dr. Feelgood se formó en 1971 en Canvey, una isla en el Támesis, por cuatro jóvenes amantes del rythm and blues más primitivo.
Lee Brilleaux y el propio Wilko, junto con la estupenda base rítmica que aportaban John Sparks y John Martin, pronto se hicieron conocidos en Londres.
Su primer disco, Down by the Jety, que incluía este conocido Roxette, y el segundo Malpractice, les dieron cierta relevancia.
Pero era en directo donde la banda se hizo un nombre, destacando sobre todo la forma de tocar de Wilko, agresiva y espasmódica.
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Su primer disco, Down by the Jety, que incluía este conocido Roxette, y el segundo Malpractice, les dieron cierta relevancia.
Pero era en directo donde la banda se hizo un nombre, destacando sobre todo la forma de tocar de Wilko, agresiva y espasmódica.
Aquel joven universitario que iba para especializarse en literatura anglosajona y cuyo verdadero nombre era John Wilkinson se transmutaba en una fiera sobre el escenario.
Y además haciendo rítmica y solista a la vez y prescindiendo de tocar con púa.

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Aquel joven universitario que iba para especializarse en literatura anglosajona y cuyo verdadero nombre era John Wilkinson se transmutaba en una fiera sobre el escenario.
Y además haciendo rítmica y solista a la vez y prescindiendo de tocar con púa.

El mayor éxito del grupo sería su tercer álbum, Stupidity, grabado en directo.
Crudo y sin concesiones, en canciones como esta Going back home está todo lo que eran aquellos Dr. Feelgood: elegantes, incisivos, peligrosos.
Pero lo bueno a veces se acaba.
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El mayor éxito del grupo sería su tercer álbum, Stupidity, grabado en directo.
Crudo y sin concesiones, en canciones como esta Going back home está todo lo que eran aquellos Dr. Feelgood: elegantes, incisivos, peligrosos.
Pero lo bueno a veces se acaba.
La relación entre Brilleaux y Johnson se fue distanciando cada vez más en lo creativo pero también en lo personal, sobre todo al elegir las canciones para su siguiente album.
En 1977 Wilko es echado del grupo y sustituido por Gypie Mayo. Que no estaba mal, pero no era Wilko.
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La relación entre Brilleaux y Johnson se fue distanciando cada vez más en lo creativo pero también en lo personal, sobre todo al elegir las canciones para su siguiente album.
En 1977 Wilko es echado del grupo y sustituido por Gypie Mayo. Que no estaba mal, pero no era Wilko.
La banda siguió su carrera con algún pequeño éxito en un constante vaivén de músicos a lo largo de los años.
Se podría decir que siguen en activo, aunque son un poco como aquel barco de Teseo: ninguno de los miembros actuales de Dr. Feelgood estuvieron en la formación original.
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La banda siguió su carrera con algún pequeño éxito en un constante vaivén de músicos a lo largo de los años.
Se podría decir que siguen en activo, aunque son un poco como aquel barco de Teseo: ninguno de los miembros actuales de Dr. Feelgood estuvieron en la formación original.
Wilko mientras no se quedó quieto. Formó una nueva banda, los Solid Senders, con los que grabó un disco.
En 1980 se unió a Ian Dury y sus Blockheads durante cuatro años y con algunos de sus músicos montó su propio grupo, sacando un par de buenos discos.
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Wilko mientras no se quedó quieto. Formó una nueva banda, los Solid Senders, con los que grabó un disco.
En 1980 se unió a Ian Dury y sus Blockheads durante cuatro años y con algunos de sus músicos montó su propio grupo, sacando un par de buenos discos.
Sus actuaciones y conciertos se fueron espaciando paulatinamente a partir de los 90.
Y ya casi acabados los 2000 Wilko decidió incursionar en la actuación. Si eres fan de Juego de Tronos ya sabrás de que te sonaba su cara.
Sí, Wilko Johnson era el verdugo Ser Ilyin Payne.
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Sus actuaciones y conciertos se fueron espaciando paulatinamente a partir de los 90.
Y ya casi acabados los 2000 Wilko decidió incursionar en la actuación. Si eres fan de Juego de Tronos ya sabrás de que te sonaba su cara.
Sí, Wilko Johnson era el verdugo Ser Ilyin Payne.
Pero en el año 2012 le llegó una noticia devastadora.
A Wilko le fue diagnosticado un cáncer. No uno cualquiera: uno de los de peor pronóstico.
Cáncer de páncreas.
Y le dijeron que probablemente solo le quedaban unos meses de vida.
¿Que hacer cuando sabes que todo se acaba?
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Pero en el año 2012 le llegó una noticia devastadora.
A Wilko le fue diagnosticado un cáncer. No uno cualquiera: uno de los de peor pronóstico.
Cáncer de páncreas.
Y le dijeron que probablemente solo le quedaban unos meses de vida.
¿Que hacer cuando sabes que todo se acaba?
La cosa pintaba tan mal que Wilko decidió no pasar por la quimio y aprovechar el tiempo que le quedaba.
Lo que decíamos al principio: dejar un legado.
Y lo primero que hizo fue un discazo a medias con su amigo Roger Daltrey.
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La cosa pintaba tan mal que Wilko decidió no pasar por la quimio y aprovechar el tiempo que le quedaba.
Lo que decíamos al principio: dejar un legado.
Y lo primero que hizo fue un discazo a medias con su amigo Roger Daltrey.
Ese iba a ser, presuntamente, su disco póstumo.
También decidió embarcarse en una última gira, el Farewell Tour, exprimiendo el escenario lo que su enfermedad le dejara.
Pero esta historia tiene un giro de acontecimientos que sería la vergüenza de cualquier guionista sensato.
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Ese iba a ser, presuntamente, su disco póstumo.
También decidió embarcarse en una última gira, el Farewell Tour, exprimiendo el escenario lo que su enfermedad le dejara.
Pero esta historia tiene un giro de acontecimientos que sería la vergüenza de cualquier guionista sensato.
Resulta que durante la gira conoció a un cirujano que empleaba su tiempo libre como fotógrafo de conciertos, el el doctor Charlie Chan.
Y este doctor, fan de Johnson, pensó que algo había desacertado en el diagnóstico.
Había una posibilidad, pequeña y compleja. Pero la había.
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Resulta que durante la gira conoció a un cirujano que empleaba su tiempo libre como fotógrafo de conciertos, el el doctor Charlie Chan.
Y este doctor, fan de Johnson, pensó que algo había desacertado en el diagnóstico.
Había una posibilidad, pequeña y compleja. Pero la había.
Aquello implicaba pasar por una cirugía extremadamente invasiva, pero supongo que Wilko pensó que peor era la alternativa.
La tremenda cicatriz que podéis ver fue el resultado de extraerle un tumor de casi diez kilos.
Pero funcionó.
Wilko Johnson viviría diez años más.
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Aquello implicaba pasar por una cirugía extremadamente invasiva, pero supongo que Wilko pensó que peor era la alternativa.
La tremenda cicatriz que podéis ver fue el resultado de extraerle un tumor de casi diez kilos.
Pero funcionó.
Wilko Johnson viviría diez años más.
Y alguien podrá decir que bueno, que solo fueron diez años, que tampoco fueron tantos.
Pero creedme, si creías que tu horizonte acababa en meses, diez años es muchísimo.
Y Wilko los disfrutó bien. Hasta bromeó con que tendría que devolver las entradas del Farewell Tour.

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Y alguien podrá decir que bueno, que solo fueron diez años, que tampoco fueron tantos.
Pero creedme, si creías que tu horizonte acababa en meses, diez años es muchísimo.
Y Wilko los disfrutó bien. Hasta bromeó con que tendría que devolver las entradas del Farewell Tour.

Espero que os haya gustado esta historia de un jefazo de la guitarra y precursor del punk que si que nos dejó de verdad en 2022.
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La Historieta Musical (Jesús) (@LaHistorietaMusical@mastodon.social)
Attached: 1 image Tocaba la guitarra con la misma chulería y crudeza con la que afrontó su vida. Sin florituras de grandes estadios. Al grano. Así que cuando le dijeron que iba a morir lo afrontó igual. Solo que se adelantaron unos diez años. Hoy, en #LaHistorietaMusical, Wilko Johnson.
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