Yo antes creía que el lavado de cerebro no funcionaba si el sujeto se rebelaba contra él mientras se lo intentaban hacer.
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Yo antes creía que el lavado de cerebro no funcionaba si el sujeto se rebelaba contra él mientras se lo intentaban hacer.
Creía, de hecho, que era contraproducente.
Por ejemplo: un chaval harto de las charlas sobre el bulling, puede reaccionar a la contra la enésima charla que le dan sobre el bulling.
Después de trabajar unos meses en Secundaria ya no pienso así.
De hecho, creo que el enfado que nos provoca vernos expuestos a un lavado de cerebro a sabiendas de que nos están lavando el cerebro es que sabemos que funciona, que surte efecto.
Aunque lo rechacemos conscientemente, inconscientemente va calando y moldeando nuestro futuro comportamiento.
Ahora pienso en cómo mi yo adolescente se rebelaba contra las "pesadeces" que mi madre me repetía una y otra vez y hoy configuran esencias de mi personalidad.
Mi conclusión docente es que ninguna cara larga, ningún hartazgo o rebelión pasivo agresiva, debería ya disuadirme cuando les lavo el cerebro a mis alumnos.

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Yo antes creía que el lavado de cerebro no funcionaba si el sujeto se rebelaba contra él mientras se lo intentaban hacer.
Creía, de hecho, que era contraproducente.
Por ejemplo: un chaval harto de las charlas sobre el bulling, puede reaccionar a la contra la enésima charla que le dan sobre el bulling.
Después de trabajar unos meses en Secundaria ya no pienso así.
De hecho, creo que el enfado que nos provoca vernos expuestos a un lavado de cerebro a sabiendas de que nos están lavando el cerebro es que sabemos que funciona, que surte efecto.
Aunque lo rechacemos conscientemente, inconscientemente va calando y moldeando nuestro futuro comportamiento.
Ahora pienso en cómo mi yo adolescente se rebelaba contra las "pesadeces" que mi madre me repetía una y otra vez y hoy configuran esencias de mi personalidad.
Mi conclusión docente es que ninguna cara larga, ningún hartazgo o rebelión pasivo agresiva, debería ya disuadirme cuando les lavo el cerebro a mis alumnos.

Čemukoliv se vystavím,
čemukoliv jsem vystaven,
mě ovlivňuje.---
#tg708737602 Volím. Je v volim.txt . -
Yo antes creía que el lavado de cerebro no funcionaba si el sujeto se rebelaba contra él mientras se lo intentaban hacer.
Creía, de hecho, que era contraproducente.
Por ejemplo: un chaval harto de las charlas sobre el bulling, puede reaccionar a la contra la enésima charla que le dan sobre el bulling.
Después de trabajar unos meses en Secundaria ya no pienso así.
De hecho, creo que el enfado que nos provoca vernos expuestos a un lavado de cerebro a sabiendas de que nos están lavando el cerebro es que sabemos que funciona, que surte efecto.
Aunque lo rechacemos conscientemente, inconscientemente va calando y moldeando nuestro futuro comportamiento.
Ahora pienso en cómo mi yo adolescente se rebelaba contra las "pesadeces" que mi madre me repetía una y otra vez y hoy configuran esencias de mi personalidad.
Mi conclusión docente es que ninguna cara larga, ningún hartazgo o rebelión pasivo agresiva, debería ya disuadirme cuando les lavo el cerebro a mis alumnos.

@miguelespigado Curioso lo que dices, no me había parado a pensarlo, y si miro atrás yo veo también cómo cosas que me repetían con pico y pala de alumna y como hija al final sí las he incorporado. Intentaré llevarme la misma lección que tú y tenerlo en cuenta como profe jaja.
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@miguelespigado Curioso lo que dices, no me había parado a pensarlo, y si miro atrás yo veo también cómo cosas que me repetían con pico y pala de alumna y como hija al final sí las he incorporado. Intentaré llevarme la misma lección que tú y tenerlo en cuenta como profe jaja.
@JanaDelBosco Es súper contraintuitivo pero creo que es verdad

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Yo antes creía que el lavado de cerebro no funcionaba si el sujeto se rebelaba contra él mientras se lo intentaban hacer.
Creía, de hecho, que era contraproducente.
Por ejemplo: un chaval harto de las charlas sobre el bulling, puede reaccionar a la contra la enésima charla que le dan sobre el bulling.
Después de trabajar unos meses en Secundaria ya no pienso así.
De hecho, creo que el enfado que nos provoca vernos expuestos a un lavado de cerebro a sabiendas de que nos están lavando el cerebro es que sabemos que funciona, que surte efecto.
Aunque lo rechacemos conscientemente, inconscientemente va calando y moldeando nuestro futuro comportamiento.
Ahora pienso en cómo mi yo adolescente se rebelaba contra las "pesadeces" que mi madre me repetía una y otra vez y hoy configuran esencias de mi personalidad.
Mi conclusión docente es que ninguna cara larga, ningún hartazgo o rebelión pasivo agresiva, debería ya disuadirme cuando les lavo el cerebro a mis alumnos.

@miguelespigado muy bueno esto porque sí: la mera exposición, aunque sea a la contra, te cambia. Puedes seguir repitiendo actitudes de mierda, pero ahora ya sabes que son actitudes de mierda, y los de alrededor también lo saben y sabes que lo saben.
Lo que no sirve de nada es que ni conozcas las palabras, significados y dónde se posicionan. Aquí tienes este cuchillo, puedes usarlo mal, pero TIENES el cuchillo, si no lo tienes tampoco puedes usarlo bien. Ni cambiar con el tiempo.
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